viernes, 21 de septiembre de 2012

La vision de los vencidos






La visión de los vencidos nos habla de lo que pasó poco antes de la llegada de los españoles a tierras mexicanas, y cuando llegan a ella, presenta varios testimonios del modo como los indios nahuas vieron e interpretaron esta llegada. Se encuentra dividida por capítulos para ser exactos son 16.

En el primer capitulo se narran una serie de prodigios y presagios funestos que afirmaban los mexicas principalmente Motecuhzoma, la llegada de los españoles desde diez años antes.

El segundo capitulo titulado primeras noticias de la llegada de los españoles, Motecuhzoma asustado por los presagios que anunciaban una llegad, mando llamar a sabios y hechiceros para averiguar si ocurriría una desgracia, ellos no le pudieron dar respuesta y los mando encerrar porque el necesitaba saber si habría guerra, o si vendrían muertes, pensaba que los hechiceros se lo ocultaban, pero un hombre del pueblo sí había visto algo, este le dijo que vio en el mar unas torres grandes con gente extraña, de piel blanca, barbas largas y cabello largo, esta noticia preocupó mucho a Motecuhzoma. En el tercer capitulo nos dice que manda a sus mensajeros ala orilla del mar para recibirlos y les envió varios regalos, pensaban que el que llegaba era Quetzacoatl el príncipe. En realidad quienes habían llegado eran los españoles, cortes trató de atemorizar a los mexicas, les pusieron hierro en los pies y cuello, disparó un cañón grande, cayendo desmayados, los despertaron y le dijeron que ellos tenían entendido que los mexicanos eran muy machos, entonces les dieron espadas y escudos para batirse en duelo, a lo que los mexicas dijeron que ellos no habían ido a eso, sino a saludarlos y que si hacían caso y pelearan Motecuhzoma podría molestarse mucho, los dejan ir, al llegar con Motecuhzoma, le cuentan todo lo que vieron y lo que les hicieron, dicen que visten todo de hierro, tienen el cabello amarillo, son muy fuertes y grande, andan montados en venados enormes, esto lo atemorizó mucho. En el capitulo cuatro Motecuhzoma ya está enterado de la llegada de esos hombres, manda toda clase de hombres inhumanos, los magos presagiadores, también envió guerreros y hombres valientes, con el fin de espantarlos y hacerlos huir, pero todo fue en vano, al ver que nada los atemorizaba, tomó la opción de huir, pero después se arrepintió dijo que esperaría a ver que pasaba.

En el capitulo cinco pese a que los mensajeros de Motecuhzoma trataban de impedir que los españoles llegaran a México-Tenochtitlan, la gente de cortes comenzó el camino hacia México un hombre llamado Tlacochcálcatl que hablaba también náhuatl, venía guiándolos. Al llegar a tierras tlaxcaltecas los otomíes los atacaron pero fueron vencidos por los extranjeros, prefirieron hacerse sus amigos y también los fueron guiando, como los tlaxcaltecas eran enemigos dela gente de Cholula, comenzaron a intrigar para que acabaran con ellos, al llegar ahí comenzó la guerra pero los de Cholula no contaban con armar tan grandes como la de ellos y fue una tremenda matanza, todo esto llegaba a oídos de Motecuhzoma.

En el siguiente capitulo después de la matanza en Cholula, los conquistadores junto con los tlaxcaltecas siguen su camino hacia el Valle de México.

Cuando llegaron a las faldas del volcán Popocatépetl, a lo que los mexicas llamaban “Tajón del Águila”, Tzihuacpopocatzin junto con mas enviados les dieron a los extranjeros varios objetos de oro, collares y banderas, al ver todo esto los conquistadores se llenaron de alegría, no podían disimular su cara de felicidad, ellos pensaron que Tzahuacpopocatzan era Motecuhzoma, pero los tlaxcaltecas los desengañaron, ni el ni los hechiceros, ni los magos incluso ni los sacerdotes pudieron hacer nada. En el camino hacia Tenochtitlan los españoles pasaron por Tlalmanalco, donde el príncipe Ixtlilxochitl los recibió de la mejor manera y en son de paz con toda su gente, Cortes estaba muy agradecidos por tan bien recibimiento, como agradecimiento les declaró la ley de Dios, les dijo que el emperador lo había enviado para hablarles de la ley de Dios, les contó el misterio de la creación del hombre y su caída, el misterio de la Trinidad y el de la Encarnación, el de la Pasión y Resurrección, sacó un crucifijo, se hincaron y los demás también hicieron lo mismo,, al poco tiempo un gran numero de personas se bautizaron incluyendo Ixtlilxuchitl que llamaron Hernando y su madre que por ser la primera mujer cristiana la bautizaron con el nombre de Doña Maria, todo esto está redactado en el capítulo siete, Motecuhzoma se enteró de todo y decidió recibirlos y darles hospedaje.

En el capitulo ocho los españoles ya se encuentran en México, cortes y Motecuhzoma se encuentran frente a frente, sostuvieron un diálogo, como hablaban lenguas diferentes Malintzin fue el traductor. Los indígenas dejaron de obedecer a Motecuhzoma, porque no estaban de acuerdo con la decisión que tomó. Los conquistadores mostraban un gran interés por todas las riquezas de Tenochtitlan, anduvieron hurgando por todas partes y se adueñaron de todo lo que vieron y les parecía hermoso, con lo que respecta al oro, lo convirtieron en barras. Los demás habitantes de Tenochtitlan andaban temerosos incluso no podían dormir, se alejaron de los lugares donde se encontraban los españoles.

Días después llegó la celebración de Huitzilopochtli, los extranjero querían estar presentes en esa fiesta, comenzó el festejo, pero cuando estaban en el baile, los españoles empezaron a cerrar todas la salidas y atacaron a los mexicas corría muchísima sangre, sin piedad los mataban, los mexicanos reaccionaron comenzaron a atacar con lanzas, con arpones de cazar aves, con saetas y jabalinas. Los españoles inmediatamente se refugiaron, tiraron cañones y dardos de hierro, fueron muchos los muertos ese día. Después de este gran ataque Motecuhzoma dio un mensaje, diciendo que no estaban preparadas para este enfrentamiento, que los otro eran mucho mas fuertes y tenían armas mas poderosas, en pocas palabras les dijo que no son competentes para luchar, los mexicanos se enojaron muchísimo y le gritaron muchas cosas. Porque de alguna manera él también tenía un poco de culpa de lo que pasó esto sucedió en el capitulo nueve.

En el capitulo numero diez, Cortes regresa a Tenochtitlan, después de ir a pelear con Pánfilo de Narváez y vencerlo. Los mexicas ya estaban de acuerdo, no se iban dejar ver, porque tenían preparada una batalla.

Los españoles trataron de huir a media noche, pero fueron descubiertos por una mujer que de inmediato dio aviso a los mexicas, entonces comenzó combate, de un lado y del otro lanzaban dardos, caían muertos de ambos bandos, los tlaxcaltecas y españoles caían por el impacto de las lanzas y los mexicanos por los proyectiles, esta batalla duró cuatro días. Los españoles aprovecharon para lanzar al agua los cadáveres de Motecuhzoma y de Itzcuauhtzin, no se sabe de que manera murió Motecuhzoma, existen dos versiones, que un indio le tiró una pedrada de la cual murió; aunque los vasallos dicen que los españoles lo mataron, y por la partes bajas le metieron la espada.

El onceavo capitulo nos dice que los mexicas pensaron que los españoles ya no regresarían, entonces comenzaron a hacer nuevamente sus festejos, sin ninguna preocupación. Eligieron a Cuitlahuac como rey para suceder al ya muerto Motecuhzoma. Un nuevo problema les llegó a los mexicas, se extendió una destructora enfermedad que duró setenta días. Cuando pensaron que los españoles ya no regresarían, esto no fue así, porque gracias a los refuerzos de los tlaxcaltecas reaparecieron, para atacar de todas las maneras a México-Tenochtitlan. Llegaron por el rumbo de Tetzcoco, para situarse en Tlacopan, y atacaron desde sus bergantines, los mexicas solo se refugiaban detrás de una muralla, pero mas españoles desembarcaron y tiraron la muralla, a los mexicanos no le quedó de otra que salir corriendo a refugiarse en otro lado. Los extranjeros avanzan hacia el interior de la ciudad, los mexicas se refugiaron en Tlatelolco, pero los de Tlatelolco se fueron hacia Tenochtitlan para seguir la batalla, que doró todo el día y toda la noche, había muchos muertos de los dos lados.

En el capitulo numero doce los indígenas apresan a quince españoles, cuando reúnen dieciocho, los desnudan y sacrifican. Después los españoles vuelven a atacar, claro con ayuda de los tlaxcaltecas, pero en ese ataque fueron hechos prisioneros muchos hombres de los extranjeros, hubo una cosecha de cautivos y muertos, fueron sacrificados cincuenta y tres españoles. Todo el pueblo estaba angustiado y padecía hambre. Días después cuatro españoles a caballo entran al mercado de Tlatelolco, iban dando de golpes a los mexicanos, y muchos murieron, otros se echaron a correr. En ese mismo tiempo quemaron el templo, se oía el llanto de los guerreros mexicanos que huían del ataque. Pero estos no se quedaron así, planearon un nuevo ataque, el rey Cuauhtémoc junto con otro capitanes, tomaron a un gran capitán de nombre Opochtzin, le pusieron el ropaje de “tecolote de Quetzal”, cuatro capitanes mas lo resguardaron, cuando lo vieron sus enemigos se llenaron de espanto, algunos quisieron atacarlo, pero el quetzal los hizo retroceder, tomó el oro y las plumas, que los españoles se habían apoderado, todo quedó en calma nada mas sucedió.

Capitulo trece, fue cuando Cuauhtémoc por voluntad propia se entrega a los españoles. Los extranjeros toman la ciudad, se adueñan de todo hasta de las mujeres. Llevan a Cuauhtémoc con Cortes, y lo recibió con mucha cortesía, Cuauhtémoc le dice que ha hecho todo por defender a su pueblo, que México esta destruido y muerto, que mejor le quite la vida, porque ya nada puede hacer, Cortes lo consoló y le dijo que le dijera a su gente que se rindieran, y así lo hicieron. Después a Cuauhtémoc, señor de Tenochtitlan, Tlacotzin señor de Cihucóatl, Oquiztzin, señor de Azcapotzalco, y Motelhuihtzin mayordomo real, todos ellos fueron llevados a Coyoacan prisioneros, los ataron y les quemaron los pies. Después fueron liberados, pero ya no tenían nada, fueron vencidos por los españoles, que se apoderaron de Tenochtitlan.

En el capítulo catorce se hace un resumen general de los capítulos anteriores, en el quince se presentan cantos triste de la conquista. El ultimo capitulo nos dice lo que siguió después de la conquista, los sobrevivientes ya ancianos y sus nietos que aprendieron también el arte de la escritura alfabética, hicieron varios relatos donde hablaban de su vida cotidiana y de lo difícil que les fue vivir con los hombres de castilla. Hubo una renovación total.

sábado, 8 de septiembre de 2012

CULTURAS MESOAMERICANAS



LAS CULTURAS MESOAMERICANAS:

México fue el asentamiento de algunas de las civilizaciones más antiguas y desarrolladas del hemisferio occidental. Existe evidencia de que una población dedicada a la caza habitó el área hacia el año 21000 a.C. o incluso antes. La agricultura comenzó alrededor del año 5000 a.C.; entre los primeros cultivos estuvieron la calabaza, el maíz, el frijol y el chile. La primera civilización mesoamericana importante fue la de los olmecas, quienes tuvieron su época de florecimiento entre el 1500 y el 600 a.C. La cultura maya, de acuerdo con la investigación arqueológica, alcanzó su mayor desarrollo al acercarse el siglo VI. Otro grupo, los guerreros toltecas, emigraron desde el norte y en el siglo X establecieron un imperio en el valle de México. Fueron los fundadores de las ciudades de Tula y Tulancingo (al norte de la actual ciudad de México) y desarrollaron una gran civilización todavía evidente por las ruinas de magníficos edificios y monumentos.

Cultura olmeca
El antiguo pueblo de los olmecas del sur del golfo de México originó la más antigua civilización en Mesoamérica (México y América Central), y cuyo esplendor se fecha desde aproximadamente el 1500 hasta el 900 a.C. Su área central ocupó unos 18.000 km2, en las pantanosas selvas de las cuencas ribereñas de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco. Su influencia se extendió gradualmente hasta las tierras altas de México, esto es, el valle de México, conocido como el Anahuác, y los actuales estados de Oaxaca y Guerrero, por lo que influyeron en otras culturas posteriores como la mixteca y zapoteca. Los olmecas iniciaron su andadura, durante el denominado período olmeca I (1500-1200 a.C.), con pequeñas aldeas costeras que practicaban una agricultura incipiente y mantenían el importante aporte de la caza y la recolección. El período olmeca II (1200-400 a.C.) comprende San Lorenzo, su centro más antiguo conocido, que fue destruido en torno al año 900 a.C. y sustituido por La Venta, una ciudad creada según un patrón axial que influyó en el desarrollo urbanístico de América Central durante siglos. Una pirámide de tierra apisonada de 30 m de altura, una de las más antiguas de Mesoamérica, estaba situada en el centro de un complejo de templos y patios abiertos. El período olmeca III (400-100 a.C.) se caracteriza por su marcada decadencia, ubicado en los centros de Tres Zapotes y Cerro de las Mesas y que reflejan ya las influencias de las culturas de Teotihuacán y maya, que comenzaron su expansión en los primeros siglos de la era cristiana.
Los olmecas, cuyo nombre significa ‘país del hule’ (del azteca ulli, hule o caucho), fueron los primeros en emplear la piedra en la arquitectura y escultura, a pesar de tener que extraerla de los montes de Tuxtla, a 97 km al este de Tula. Sus obras escultóricas incluyen tanto las colosales cabezas masculinas de basalto de 2,7 m de altura y 25 toneladas de peso como pequeñas estatuillas de jade que pueden observarse, junto a otros productos olmecas, en la ciudad mexicana de Villahermosa. Su sistema de escritura fue el precursor de los jeroglíficos mayas, y es probable que el famoso calendario maya se haya originado en la cultura olmeca. La civilización olmeca dejó establecidos patrones de cultura que influyeron en sus sucesores en los siglos venideros; por ello está considerada como la cultura ‘madre’ más importante de México.

Cultura de Teotihuacán
El yacimiento arqueológico de Teotihuacán contiene los restos de la ciudad más antigua del continente americano, situado en el municipio mexicano homónimo, 45 km al noreste de la actual ciudad de México. El lugar fue ocupado por primera vez en los siglos I y II a.C. De ser un pequeño asentamiento pasó a convertirse en una importante ciudad en el siglo II d.C., hasta cerca del año 700 d.C. Se han formulado varias hipótesis para explicar su decadencia y posterior abandono: disensiones internas, cambios climáticos, o invasiones de pueblos del norte. Su población se dispersó por la región central de México y también en lugares apartados, llegando algunos a establecerse en los países que en la actualidad son los de El Salvador y Nicaragua. La ciudad ocupaba una superficie muy amplia, 21 km2, y llegó a estar poblada por 125.000 habitantes siendo considerada ya en ese entonces una de las ciudades más grandes del mundo. Sus notables monumentos incluyen las Pirámides del Sol y de la Luna, unas de las edificaciones más grandes jamás construidas, la Ciudadela, el templo de Quetzalcóatl y la Avenida de los Muertos, que es una amplia vía flanqueada por los restos de antiguos templos de casi 2.000 m de longitud. Los muros de algunos de ellos están decorados con frescos de color que representan temas mitológicos o religiosos. El conjunto de las casas seguía un trazado urbanístico en forma de cuadrícula que rodeaba el centro monumental de la ciudad. Los habitantes de Teotihuacán, que, en realidad, fue una verdadera ciudad-estado, tuvieron estrechos contactos con la contemporánea cultura maya del Yucatán y de Guatemala, y su cultura ejerció una importante influencia en posteriores civilizaciones mexicanas como la de los aztecas.

LA CIVILIZACIÓN MAYA

El Maya es un grupo de pueblos indígenas mesoamericanos perteneciente a la familia lingüística maya o mayense, que tradicionalmente han habitado en los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas, en la mayor parte de Guatemala y en regiones de Belice y Honduras.
El pueblo más conocido, el maya propiamente dicho, que da nombre a todo el grupo, ocupa la península de Yucatán. Entre los demás pueblos significativos se hallan los tzeltales de las tierras altas de Chiapas; los choles de Chiapas; los quichés, cakchiqueles, pokonchis y pokomanes de las montañas de Guatemala y los chortís del este de Guatemala y el oeste de Honduras. Todos estos pueblos formaban parte de una civilización y cultura comunes que, en muchos aspectos, alcanzó las más elevadas cotas de desarrollo entre los indígenas de todo el área mesoamericana.

Organización económica y social
La agricultura ha constituido la base de la economía maya desde la época precolombina y el maíz es su principal cultivo. Los mayas cultivaban también algodón, frijol (poroto o judía), camote (batata), yuca y cacao. Las técnicas del hilado, el tinte y el tejido consiguieron un elevado grado de perfección. Como unidad de cambio se utilizaban las semillas de cacao y las campanillas de cobre, material que se empleaba también para trabajos ornamentales, al igual que el oro, la plata, el jade, las conchas de mar y las plumas de colores.
Los mayas formaban una sociedad muy jerarquizada. Estaban gobernados por una autoridad política, el Halach Uinic, jefe supremo, cuya dignidad era hereditaria por línea masculina, y el Alma Kan, sumo sacerdote. El jefe supremo delegaba la autoridad sobre las comunidades de poblados a jefes locales o bataboob, capataces de explotación agrícola que cumplían funciones civiles, militares y religiosas. La unidad mínima de producción era la familia campesina, que cultivaba una ‘milpa’ (parcela de una 4-5 hectáreas) mediante el sistema de rozas, para atender a sus necesidades y generar, a veces, un excedente del que se apropiaba la clase dirigente.

Arquitectura
La cultura maya produjo una arquitectura monumental, de la que se conservan grandes ruinas en Palenque, Uxmal, Mayapán, Copán, Tikal, Uaxactún, Quiriguá, Bonampak, Tulún y Chichén Itzá, entre muchas otras. Estos lugares eran enormes centros de ceremonias religiosas. Se consideran tres estilos arquitectónicos: el río Bec, el Chenes y el Puuc, cada uno con características de ingeniería y ornamentación propias. La distribución de las ciudades consistía en una serie de estructuras piramidales, la mayoría de las veces coronadas por templos o cresterías labradas, y agrupadas alrededor de plazas abiertas. Las pirámides escalonadas estaban recubiertas con bloques de piedra pulida y por lo general llevaban tallada una escalinata en una o varias de sus caras. La infraestructura de las pirámides estaba formada habitualmente por tierra y piedras, pero a veces se utilizaban bloques de piedra unidos con mortero.
Aunque en la actualidad representa una excepción, se cree que el Templo de las Inscripciones de Palenque, que aloja la tumba del rey Pacal, puede no ser el único monumento de uso funerario que se construyó en la cultura maya. El tipo más común de construcción consiste en un núcleo de escombros o piedra caliza partida, mezclada con hormigón o cemento, y recubierta con piedra pulida o estuco. Las paredes de piedra se edificaban, por lo general, sin mortero. La madera se utilizaba para los dinteles de las puertas y para las esculturas. Su gran hallazgo técnico fue el sistema de la falsa bóveda por aproximación de filas de bloques de piedra, para cubrir espacios alargados o estrechos, que concluyen en el característico arco maya, del cual existen 10 tipos diferentes. Las ventanas eran poco frecuentes, muy pequeñas y estrechas. Los interiores y exteriores se pintaban con colores vivos. Se dedicaba especial atención a los exteriores y se decoraban profusamente con esculturas pintadas, dinteles tallados, molduras de estuco y mosaicos de piedra. Las decoraciones se disponían generalmente en amplios frisos que contrastaban con franjas de ladrillos lisos. Las viviendas de los comunes se parecían seguramente a las chozas de adobe y techumbre de ramas que todavía hoy se pueden apreciar entre los mayas contemporáneos.

Escritura
Los pueblos mayas desarrollaron un método de notación jeroglífica y registraron su mitología, historia y rituales en inscripciones grabadas y pintadas en estelas (bloques o pilares de piedra), en los dinteles y escalinatas y en otros restos monumentales. Los registros también se realizaban en códices de papel amate (corteza de árbol) y pergaminos de piel de animales. Sólo existen tres muestras de estos códices: el Dresdensis (Dresde), actualmente en Dresden; el Perezianus (Peresiano o de París), en París; y el Tro-cortesianus (Tro-Cortesiano o Matritense maya). Estos códices se utilizaban como almanaques de predicción en temas como la agricultura, la meteorología, las enfermedades, la caza y la astronomía.
En el siglo XVI se escribieron textos en lengua maya pero con alfabeto latino, y entre los más importantes se encuentran el Popol Vuh, relato mítico sobre el origen del mundo y la historia del pueblo maya, y los llamados libros de Chilam Balam, crónicas de chamanes o sacerdotes en las que se recogen acontecimientos históricos. La obra del obispo fray Diego de Lanza, Relación de las cosas de Yucatán, ha resultado una fuente importantísima para descifrar la grafía maya.

Calendario y religión
Entre los mayas, la cronología se determinaba mediante un complejo sistema calendárico. El año comenzaba cuando el Sol cruzaba el cenit el 16 de julio y tenía 365 días; 364 de ellos estaban agrupados en 28 semanas de 13 días cada una, y el año nuevo comenzaba el día 365. Además, 360 días del año se repartían en 18 meses de 20 días cada uno. Las semanas y los meses transcurrían de forma secuencial e independiente entre sí. Sin embargo, comenzaban siempre el mismo día, esto es, una vez cada 260 días, cifra múltiplo tanto de 13 (para la semana) como de 20 (para el mes). El calendario maya, aunque muy complejo, era el más exacto de los conocidos hasta la aparición del calendario gregoriano en el siglo XVI.
La religión maya se centraba en el culto a un gran número de dioses de la naturaleza. Chac, dios de la lluvia, tenía especial importancia en los rituales populares. Entre las deidades supremas se hallaban Kukulkán, versión maya del dios azteca Quetzalcóatl; Itzamná, dios de los cielos y el saber; Ah Mun, dios del maíz; Ixchel, diosa de la luna y protectora de las parturientas, y Ah Puch, diosa de la muerte. Una característica maya era su total confianza en el control de los dioses respecto de determinadas unidades de tiempo y de todas las actividades del pueblo durante dichos períodos.

Historia
Los orígenes de la civilización maya son objeto de discrepancias académicas en virtud de las contradictorias interpretaciones de los hallazgos arqueológicos. El período formativo comenzó, cuando menos, hacia el 1500 a.C. Durante el período clásico, aproximadamente entre el 300 y el 900 d.C., los mayas extendieron su influjo por la zona sur de la península de Yucatán y el noroeste de las actuales Guatemala y Honduras. Se construyeron entonces los grandes centros ceremoniales como Palenque, Tikal y Copán. Los centros maya fueron abandonados de forma misteriosa hacia el año 900 y algunos individuos emigraron al Yucatán.
En el período postclásico, desde el 900 hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI, la civilización maya tenía su centro en el norte de Yucatán. La migración tolteca de los itzáes, procedentes del valle de México, impactó fuertemente en sus estilos artísticos. Chichén Itzá, Mayapán y Uxmal fueron ciudades esplendorosas. La Liga de Mayapán, que dominó la península de Yucatán durante dos siglos, preservó la paz durante algún tiempo, pero tras un período de guerra civil y de revolución, las ciudades quedaron abandonadas. Los españoles vencieron con facilidad a los grupos mayas más importantes, pero el gobierno mexicano no logró subyugar las últimas comunidades independientes hasta 1901. Actualmente los mayas forman la mayoría de la población campesina en Yucatán y Guatemala.
La lengua maya (también llamada yucateca) la hablan unas 350.000 personas en Yucatán, Guatemala y Belice.

Cultura tolteca
Los toltecas (en nahuatl, ‘maestros constructores’), pueblo nativo de México que emigró desde el norte de lo que ahora es México, tras la decadencia (en torno al año 700 d.C.) de la gran ciudad de Teotihuacán, y que estableció un estado militar en Tula, a 64 km al norte de la moderna Ciudad de México, en el siglo X d.C. Se pensó que su llegada marcó el cenit del militarismo en Mesoamérica, puesto que el ejército tolteca empleó su mayor potencia para dominar las sociedades vecinas. El pueblo tolteca creó una refinada cultura, que incluía conocimientos sobre la fundición del metal, el trabajo de la piedra, la destilación y la astronomía. Su arquitectura y su arte reflejan influencias de Teotihuacán y de la cultura olmeca.
Los restos de Tula, a veces llamada Tollan Xicocotitlán, incluyen tres templos piramidales, de los cuales el más grande está rematado por columnas de 4,6 m de altura en forma de estilizadas figuras humanas conocidos como "atlantes" (guerreros); se cree que estaba dedicado a Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, deidad que los toltecas adaptaron de culturas anteriores y la adoraron como el dios del planeta Venus. Según la leyenda, un dios rival tolteca Tezcatipotla, hizo que Quetzalcóatl y sus seguidores abandonaran Tula en torno al año 1000 d.C. Se desplazaron al sur y posteriormente desarrollaron la ciudad maya de Chichén Itzá, convirtiéndola en su capital y en un importante centro religioso. La civilización tolteca decayó en el siglo XII, cuando los chichimecas, junto con otros pueblos indígenas, invadieron el valle central y saquearon Tula. Los toltecas del sur fueron absorbidos por los mayas, a los que habían conquistado anteriormente. Hacia el siglo XIII la caída de Tula y del poder tolteca abrió el camino para la ascensión de los aztecas.

Cultura zapoteca
Los zapotecas fueron uno de los pueblos que tuvieron un papel muy importante en el desarrollo cultural de Mesoamérica. Establecidos por lo menos desde un milenio antes de la era cristiana en la sierra, valle central y en el istmo de Tehuantepec, Oaxaca, los zapotecas recibieron la influencia de los olmecas. Eran éstos los creadores de la cultura madre que comenzó a florecer en las costas del golfo de México, en la región limítrofe de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco.
Hacia el siglo VI a.C. los zapotecas estaban en posesión de un sistema calendárico y también de una forma de escritura. De ello dan testimonio las centenares de estelas con inscripciones que se conservan en el centro ceremonial de Monte Abán. Dichas estelas se conocen como de ‘los danzantes’, ya que las posturas de las figuras humanas con las que se registran tales inscripciones, mueven a pensar que están bailando. En esa primera etapa del desarrollo zapoteca comenzaron a construirse tumbas de cajón o rectangulares en las que aparecen ofrendas y representaciones del dios de la lluvia conocido como Cocijo, deidad que habría de tener un lugar muy importante en el panteón zapoteca.
En los siglos siguientes, según los datos proporcionados por la arqueología, pueden distinguirse varios períodos de ulterior desarrollo. En el que abarca desde el 300 a.C. hasta el 100 d.C., se dejó sentir la presencia de algunos elementos que más tarde se desarrollarían con mayor fuerza entre los mayas. De esa época provienen asimismo edificaciones más suntuosas, entre ellas las de varios juegos de pelota y algunos templos en Monte Albán y en otros lugares de Oaxaca como Yagul, Teotitlán, y Zaachila.
A ese período siguió el del auge de la cultura zapoteca entre el año 100 d.C. y el 800 d.C. Coincidió con el esplendor de Teotihuacán en la región central. Fue entonces cuando el centro de Monte Albán llegó a su máximo florecimiento. De ello dan fe los templos, palacios, adoratorios, plazas, juegos de pelota y otras edificaciones que allí pueden contemplarse. Además de Cocijo, dios de la lluvia, se adoraba a la pareja de dioses creadores llamados Pitao Cozaana y Pitao Nohuichana, representación de la dualidad que también aparece en las otras regiones de Mesoamérica. En este período de esplendor se consolida la presencia zapoteca en los ya mencionados Yagul y Zaachila, y en otros muchos lugares como Huajuapan, Juchitán, Piedra Labrada y algunos ya situados en los actuales territorios de Puebla y Guerrero.
Al período de esplendor siguió uno de franca decadencia. Otro grupo étnico, el de los mixtecos, ocupó su principal centro ceremonial y se impuso en gran parte del territorio oaxaqueño. Los zapotecas, a veces sometidos a los mixtecos y en ocasiones aliados con ellos, establecieron su ciudad principal en Zaachila. A pesar de su decadencia, los zapotecas lograron conservar en parte su independencia y salir victoriosos en varias guerras que tuvieron contra grupos vecinos y oponiendo resistencia a los intentos de los mexicas o aztecas que trataban de sojuzgarlos. Tan sólo la conquista española puso fin a la existencia autónoma zapoteca.
Descendientes de los antiguos pobladores de diversos lugares de la sierra, de los valles centrales y la costa de Oaxaca, los zapotecas contemporáneos, a pesar de haber vivido por siglos marginados y depauperados, han conservado muchas de sus tradiciones, formas de vida, creencias y organización social. Elemento que les confiere profundo orgullo es el hecho de que un zapoteca serrano, Benito Juárez , no sólo haya sido presidente de la República sino el máximo defensor de ella frente a la intervención francesa que, promovida por Napoleón III, fue victoriosamente rechazada.
Tanto por las variantes que existen en su lengua como por sus formas de vida y condiciones económicas, los zapotecas ostentan considerables diferencias entre sí. Así, en tanto que perdura su aislamiento y pobreza en muchos lugares de la sierra, hay en cambio zapotecas en la región del istmo de Tehuantepec cuyos niveles de vida son comparables a los de la población no indígena. Entre éstos últimos zapotecas pervive, no obstante, su sentido de identidad cultural y el empleo de la lengua que es además objeto de cultivo y vehículo de expresión literaria, tanto en cantos y poemas como en la narrativa. La acentuada fisonomía cultural de los zapotecas del istmo es perceptible de muchas formas. Una de ellas la ofrece la gracia y altivez de sus mujeres, las célebres tehuanas, con sus característicos tocados y sus ricas joyas.
Los zapotecas contemporáneos, herederos del rico legado cultural de sus antepasados, constituyen uno de los grupos étnicos más grandes de México. De acuerdo con el censo de 1990, se acercaban al medio millón de personas.

Cultura mixteca
El pueblo amerindio de los mixtecos de la familia lingüística otomanque, habitante de los actuales estados mexicanos de Oaxaca, Guerrero y Puebla. La cultura mixteca floreció en el sur de México desde el siglo IX hasta principios del XVI y sus miembros fueron los artesanos más famosos de México. Sus trabajos en piedra y en diferentes metales nunca fueron superados. Entre sus especialidades se podían citar los mosaicos de plumas, la alfarería polícroma decorada y el tejido y bordado de telas.
Las contribuciones más importantes de los mixtecos son: los registros pictográficos en códices hechos sobre piel de venado de la historia militar y social que narran aspectos del pensamiento religioso, de los hechos históricos y de los registros genealógicos de su cultura; la orfebrería, cuyas muestras como pectorales, narigueras, anillos o aretes, demuestran que manejaron con maestría el oro trabajado con la técnica de la cera perdida, así como el labrado del alabastro, el jade, la turquesa y la obsidiana, entre otros. Las piezas más notables que se conocen proceden de los enterramientos de Monte Albán, descubiertos por el arqueólogo Alfonso Caso, y se exhiben en el Museo Regional de Oaxaca. Otros legados mixtecos son: un calendario análogo al utilizado por los aztecas y sus técnicas agrícolas.
Entre los siglos XI y XII de nuestra época, los mixtecos adoptaron una influencia tolteca cuya característica civilizadora los motivó a buscar asentamientos más estables que los que habían tenido; se dedicaron a dominar a los zapotecas por medio de invasiones de sus tierras, guerras y alianzas políticas por matrimonios. De ese modo se apoderaron, por ejemplo, de Monte Albán, que había sido abandonada por los zapotecas y los mixtecos convirtieron en necrópolis, enriqueciendo notablemente sus monumentos funerarios. Tanto en esa ciudad, como en Mitla, aportaron conceptos arquitectónicos evolucionados como las grecas geométricas de piedras ensambladas que adornan los palacios. Otras ciudades zapotecas de las que se apoderaron los mixtecos son Zaachila y Yagul, también en el estado de Oaxaca, con las que se complementa el conjunto del impresionante legado de estas culturas. Los mixtecos influyeron en el declive de la civilización maya en el sur, y permanecieron independientes de los aztecas en el norte. Es posible que la población mixteca actual ronde el medio millón de personas, distribuidas en 3 regiones principales: la Mixteca Alta (en las zonas frías de la sierra Madre del Sur), la Mixteca Baja (siguiendo el curso del río Atoyac) y la costa (estados de Oaxaca y Guerrero).

LA CIVILIZACIÓN AZTECA
Los aztecas o mexicas fueron un pueblo que dominó el centro y sur del actual México, en Mesoamérica, desde el siglo XIV hasta el siglo XVI y que es famoso por haber establecido un vasto imperio altamente organizado, destruido por los conquistadores españoles y sus aliados tlaxcaltecas. Algunas versiones señalan que el nombre de ‘azteca’ proviene de un lugar mítico, situado posiblemente al norte de lo que hoy en día es México, llamado Aztlán; más tarde se autodenominaron mexicas.

Orígenes
Tras la caída de la civilización tolteca que había florecido principalmente en Tula entre los siglos X y XI, oleadas de inmigraciones inundaron la meseta central de México, alrededor del lago de Texcoco. Debido a su tardía aparición en el lugar, los aztecas-mexicas se vieron obligados a ocupar la zona pantanosa situada al oeste del lago. Estaban rodeados por enemigos poderosos que les exigían tributos, y la única tierra seca que ocupaban eran los islotes del lago de Texcoco, rodeados de ciénagas.
El hecho de que, desde una base tan poco esperanzadora, los aztecas fueran capaces de consolidar un imperio poderoso en sólo dos siglos, se debió en parte a su creencia en una leyenda, según la cual fundarían una gran civilización en una zona pantanosa en la que vieran un nopal (cactus) sobre una roca y sobre él un águila devorando una serpiente. Los sacerdotes afirmaron haber visto todo eso al llegar a esta zona; como reflejo de la continuidad de esa tradición, hoy en día esa imagen representa el símbolo oficial de México que aparece, entre otros, en los billetes y monedas.
Al aumentar en número, los aztecas establecieron organizaciones civiles y militares superiores. En 1325 fundaron la ciudad de Tenochtitlán (ubicada donde se encuentra la actual ciudad de México, capital del país).

La capital del imperio azteca
Los aztecas convirtieron el lecho del lago, que era poco profundo, en chinampas (jardines muy fértiles, construidos con un armazón de troncos que sostenían arena, grava y tierra de siembra, atados con cuerdas de ixtle, para lograr islas artificiales donde se cultivaban verduras y flores y se criaban aves domésticas). Se hicieron calzadas y puentes para conectar la ciudad con tierra firme; se levantaron acueductos y se excavaron canales por toda la ciudad para el transporte de mercancías y personas. Las construcciones religiosas —gigantescas pirámides escalonadas recubiertas de piedra caliza y estuco de vivos colores, sobre las que se construían los templos— dominaban el paisaje.
La ciudad floreció como resultado de su ubicación y del alto grado de organización. En la época en la que los españoles, capitaneados por Hernán Cortés (1485-1547), comenzaron la conquista en 1519, el gran mercado de Tlatelolco atraía a unas 60.000 personas diarias. Las mercancías llegaban a manos aztecas gracias a los acuerdos sobre tributos establecidos con los territorios conquistados. Muchas de esas mercancías se exportaban a otras zonas del Imperio azteca y a América Central.

La confederación azteca
Los aztecas-mexicas establecieron alianzas militares con otros grupos, logrando un imperio que se extendía desde México central hasta la actual frontera con Guatemala. A principios del siglo XV Tenochtitlán gobernaba conjuntamente con las ciudades-estado de Texcoco y Tlacopan (más tarde conocida como Tacuba y en la actualidad perteneciente a ciudad de México) bajo la denominación de la Triple Alianza. En un período de unos 100 años los aztecas lograron el poder total y, aunque las demás ciudades-estado continuaron llamándose reinos, se convirtieron en meros títulos honoríficos. Al final del reinado de Moctezuma II, en 1520, se habían establecido 38 provincias tributarias; sin embargo, algunos pueblos de la periferia del Imperio azteca luchaban encarnizadamente por mantener su independencia. Estas divisiones y conflictos internos en el seno del Imperio azteca facilitaron su derrota frente a Cortés en 1521, ya que muchos pueblos se aliaron con los españoles. Además de los problemas internos que contribuyeron a su caída, el emperador Moctezuma había dado una bienvenida pacífica a Cortés y lo instaló junto a sus capitanes en los mejores palacios, desde donde se hicieron con la ciudad.
Es posible que la interpretación de antiguos presagios sobre el regreso del dios Quetzalcóatl indujera a Moctezuma a confundirlo con Cortés, si bien lo que más interesaba al emperador era colmar de regalos a los españoles para que se retiraran.

Sociedad y religión aztecas
La sociedad azteca estaba dividida en tres clases: esclavos, plebeyos y nobles. El estado de esclavo era similar al de un criado contratado. Aunque los hijos de los pobres podían ser vendidos como esclavos, solía hacerse por un período determinado. Los esclavos podían comprar su libertad y los que lograban escapar de sus amos y llegar hasta el palacio real sin que los atraparan obtenían la libertad inmediatamente. A los plebeyos omacehualtin se les otorgaba la propiedad vitalicia de un terreno en el que construían su casa. Sin embargo, a las capas más bajas de los plebeyos (tlalmaitl), no se les permitía tener propiedades y eran campesinos en tierras arrendadas. La nobleza estaba compuesta por los nobles de nacimiento, los sacerdotes y los que se habían ganado el derecho a serlo (especialmente los guerreros). En la religión azteca numerosos dioses regían la vida diaria. Entre ellos Huitzilopochtli (deidad del Sol), Coyolxahuqui (la diosa de la Luna que, según la mitología azteca, era asesinada por su hermano el dios del Sol), Tláloc (deidad de la lluvia) y Quetzalcóatl (inventor de la escritura y el calendario, asociado con el planeta Venus y con la resurrección). Los sacrificios, humanos y de animales, eran parte integrante de la religión azteca. Para los guerreros el honor máximo consistía en caer en la batalla u ofrecerse como voluntarios para el sacrificio en las ceremonias importantes. Las mujeres que morían en el parto compartían el honor de los guerreros. También se realizaban las llamadas guerras floridas con el fin de hacer prisioneros para el sacrificio. El sentido de la ofrenda de sangre humana (y en menor medida de animales) era alimentar a las deidades solares para asegurarse la continuidad de su aparición cada día y con ella la permanencia de la vida humana, animal y vegetal sobre la Tierra.
Los aztecas utilizaban la escritura pictográfica grabada en papel o piel de animales. Todavía se conserva alguno de estos escritos, llamados códices. También utilizaban un sistema de calendario que habían desarrollado los antiguos mayas. Tenía 365 días, divididos en 18 meses de 20 días, a los que se añadían 5 días ‘huecos’ que se creía que eran aciagos y traían mala suerte. Utilizaban igualmente un calendario de 260 días (20 meses de 13 días) que aplicaban exclusivamente para adivinaciones.
La educación era muy estricta y se impartía desde los primeros años. A las mujeres se les exhortaba a que fueran discretas y recatadas en sus modales y en el vestir y se les enseñaban todas las modalidades de los quehaceres domésticos que, además de moler y preparar los alimentos, consistían en descarozar el algodón, hilar, tejer y confeccionar la ropa de la familia. A los hombres se les inculcaba la vocación guerrera. Desde pequeños se les formaba para que fueran fuertes, de modo que los bañaban con agua fría, los abrigaban con ropa ligera y dormían en el suelo. A la manera de los atenienses de la Grecia clásica, se procuraba fortalecer el carácter de los niños mediante castigos severos y el fomento de los valores primordiales como amor a la verdad, la justicia y el deber, respeto a los padres y a los ancianos, rechazo a la mentira y al libertinaje, misericordia con los pobres y los desvalidos. Los jóvenes aprendían música, bailes y cantos, además de religión, historia, matemáticas, interpretación de los códices, artes marciales, escritura y conocimiento del calendario, entre otras disciplinas.

La higiene de los aztecas
Cada casa azteca tenía su temascal o baño de vapor. Es que los aztecas eran gentes muy limpias y se bañaban todos los días, antes de trabajar. El temascal (que no era un invento azteca, porque ya lo usaban antes los totonecas) era una pequeña habitación donde se calentaban piedras con fuego y después se le echaba agua. Así se formaba en seguida mucho vapor, que empapaba al que estaba adentro, quien aprovechaba para frotarse bien el cuerpo con una especie de jabón hecho con las raíces de un árbol llamado copalxocotl, que hacía espuma. Esta costumbre de la higiene la tenían todos los aztecas —campesinos o nobles, artesanos o comerciantes, menos los sacerdotes que no se podían bañar nunca— y fue otra de las cosas que llamaron mucho la atención de los españoles, para quienes en la época de la conquista y colonización de América (siglos XV-XVIII) el baño no era precisamente una actividad muy frecuente que digamos.

Cultura chichimeca
Chichimecas es el nombre que dieron los pueblos de alta cultura de la región central de México a los habitantes de las vastas regiones del norte, tenidos como primitivos. En idioma náhuatl la palabra chichimeca parece significar ‘los del linaje de los perros’. De acuerdo con varios testimonios procedentes del siglo XVI, había tres clases principales de chichimecas. Unos eran de filiación étnica otomí. Otros eran nahuas que, en tiempos antiguos, se habían establecido en el norte, incluyendo algunos que llegaron a constituir avanzadas de la alta cultura mesoamericana. Finalmente, estaban los chichimecas propiamente dichos, es decir los tenidos como bárbaros, seminómadas dedicados a la cacería y a la recolección. En la actualidad sobrevive un pequeño grupo conocido como el de los chichimecas-jonaz en el pueblo llamado La Misión, cerca de San Luis de la Paz, en Guanajuato.
De acuerdo con varios códices indígenas, entre ellos el conocido como Xolotl a mediados del siglo XIII d.C., cuando ya los toltecas habían abandonado su metrópoli de Tula, los chichimecas capitaneados por su caudillo Xolotl, avanzaron hacia el valle de México. Establecidos en varios lugares del mismo, entraron en contacto con los pueblos sedentarios de alta cultura que allí moraban. Se produjo entonces un intenso proceso de aculturación en función del cual los chichimecas cambiaron sus formas de vida y asimilaron las de aquéllos con quienes convivían. Surgieron así varios señoríos, entre ellos los de Azcapotzalco, Tezcoco, Huexotla y Coatlinchan. A los gobernantes de ellos se les nombró con frecuencia señores tolteca-chichimecas, destacando así que habían recibido el doble legado de los pueblos sedentarios y de aquéllos procedentes del norte. Así, el término 'chichimeca' fue adquiriendo nuevas connotaciones culturales.
Respecto de los otros grupos que permanecieron en el norte con sus antiguas formas de vida, en particular los de filiación pame, antepasados de los chichimeca-jonaz, puede decirse que subsistieron al margen de la civilización durante buena parte del período colonial. Fundadas ya las ciudades de Guadalajara y Zacatecas, esos chichimecas continuaron siendo una amenaza ya que atacaban a los pueblos y asaltaban a los que atravesaban los caminos. En 1541 se produjo un gran levantamiento, conocido como la guerra del Miztón. Esta llegó a poner en jaque a la región septentrional de la Nueva España. Para sofocar la rebelión marchó en persona el virrey Antonio de Mendoza. Poco antes, Pedro de Alvarado, había intentando sujetar a los rebeldes perdiendo la vida en su intento. El virrey Mendoza logró su pacificación, aunque sólo temporalmente. Diversos grupos chichimecas en los territorios de los actuales estados de Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Jalisco y Durango se mantuvieron en actitud hostil por mucho tiempo. Ello movió a las autoridades españolas a erigir presidios, es decir fuertes en lugares estratégicos. Algunos se transformaron más tarde en ciudades como las de San Miguel el Grande (hoy día San Miguel de Allende), Ojuelos, Celaya, Portezuelos, Colotlán, Nombre de Dios y otros. En el proceso de pacificación de los chichimecas participaron frailes franciscanos que establecieron entre ellos algunas misiones, también algunos capitanes mestizos como el célebre Miguel Caldera. Otro factor importante en la pacificación fue la creación de colonias de indígenas tlaxcaltecas, antecedente de varias poblaciones. Hacia fines del período colonial la mayor parte de los chichimecas o se había amestizado con los tlaxcaltecas y españoles o había desaparecido como consecuencia de los enfrentamientos bélicos y las epidemias.

LA CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE MÉXICO POR LOS ESPAÑOLES:
UN CHOQUE DE CIVILIZACIONES
Como elemento de polémica, la historia de la conquista de México representa un filón inextinguible que mantiene vivas las querellas de quienes atribuyen a la gesta características de «salvaje invasión» —los indigenistas, sean o no mexicanos— y de los hispanistas que la defienden a todo trance calificándola de «evangelizadora» y «pacificadora». Para no citar a los directamente interesados, es bueno recoger opiniones ajenas que muchas veces hablan a las claras de unos y otros.
El historiador chileno Jaime Eyzaguirre (1908-?), recalcitrante hispanista, sostiene:«Cuando el indio americano, rescatado de la oscuridad de sus ídolos, conoció al Dios del amor y se dirigió a Él con las voces tiernas y confiadas del Padrenuestro, no lo hizo en francés, ni en italiano, sino en la lengua viril de Castilla... A España no se le puede disputar el derecho de unir su nombre al de una tierra a la que abrió las puertas del cielo, infundiendo en el alma triste de sus moradores, la virtud, para ellos desconocida de la esperanza»(J. Eyzaguirre: Hispanoamérica del dolor, Colección Hispano-Americana de estudios Políticos, Imp. S. Aguirre, Madrid, 1947).
El filósofo alemán Oswald Spengler (1880-1936), en cambio, protestando por la destrucción de la cultura azteca, manifiesta esta grave denuncia en su trabajo La decadencia de Occidente (1918-1922, ed. revisada 1923): «No falleció por decaimiento, no fue ni estorbada ni reprimida en su desarrollo. Murió asesinada, en la plenitud de su evolución, destruida como una flor que un transeúnte decapita con su vara..., y no por resultas de una guerra desesperada, sino por obra de un puñado de bandidos que en pocos años aniquilaron todo de tal suerte que los restos de la población muy pronto habían perdido el recuerdo del pasado».

El espíritu de Cruzada de los descubridores y conquistadores
Es muy recomendable la lectura de la obra erudita del historiador alemán George Friederici, El carácter del descubrimiento y la conquista de América. Es tal vez uno de los pocos especialistas que presenta análisis tan profundos y al mismo tiempo tan detallados y escrupulosamente documentados de la conquista de América por los españoles, portugueses, ingleses, holandes y franceses.
Por ejemplo, al referirse al carácter de la conquista y colonización por parte de los españoles afirma con elocuencia irrefutable: «Las guerras contra los moros... fueron la escuela de todas las virtudes que los españoles habrían de acreditar en América: la valentía, la tenacidad, la frugalidad, el amor por la patria, la confianza en Dios y la religiosidad. Pero aquí hay que buscar también las raíces de todos sus vicios y de los graves defectos de carácter que ensombrecieron las grandes hazañas del descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo: la soberbia y la insolencia, el desprecio que sentían por todas las demás razas, la felonía y la falta de caballerosidad en el trato con ellas; el ansia de botín, la rapacidad, las tropelías cometidas con las mujeres y todos los desmanes propios de una manera bárbara de guerrear; la intransigencia, el fanatismo y el espíritu de Cruzada a que ya varias veces nos hemos referido, aquella curiosa amalgama de la religión y de los peores apetitos humanos, del espíritu de caballería y del espíritu apostólico... Las guerras de la Reconquista habían sido las Cruzadas de los españoles que, a los ojos del Papa y de toda la Cristiandad se hallaban desde todos los puntos de vista en el mismo plano que las guerras contra el Islam por rescatar el Santo Sepulcro... Este mismo carácter habrían de tener en lo sucesivo todas las guerras de España contra los musulmanes o los paganos, y aunque no fueran, en realidad, otra cosa que guerras rapaces de conquista y esclavización, quienes las contemplaban desde lejos seguían aferrados a la devota creencia de que se trataba de guerras libradas por la fe de Cristo, y todo el mundo mantenía en pie la ficción de la Cruzada.... Esta ficción del carácter de Cruzada de sus guerras contra los musulmanes y los paganos, directamente reivindicada para América por los términos de la bula de Alejandro VI, que llevaba aparejada, al mismo tiempo, la bienaventurada creencia de llevar a los infieles las bendiciones de la civilización occidental, fue alentada por el Gobierno y sus representantes en América, aunque a veces de un modo tímido, era para muchos artículos de fe, para otros muchos una repugnante hipocresía y para algunos, por último un sentimiento confuso y mezclado, por el que, si era auténtico, resulta extraordinariamente difícil para el historiador de hoy abrirse paso para llegar a un juicio claro y certero... Dice Ranke que la batalla de Lepanto y las luchas contra los araucanos formaban, vistas a través de los sentimientos de los españoles de aquel tiempo, una unidad armónica, como luchas libradas contra los infieles... Don García, uno de los grandes soldados españoles de América, educado como un monje-caballero, orgulloso, impulsivo, implacable y devoto hasta el fanatismo, un carácter parecido al del duque de Alba, frío, calculador y cruel, hipócrita y mentiroso cuando le convenía, pero intachable en su pureza y honestidad personales, salió de Chile pobre y en torno a su persona se han entrejido tantas leyendas personales como en torno a Cortés. Este caudillo, que tenía en su plana mayor a seis eclesiásticos consejeros; que jamás se presentaba en público sin un séquito de curas y frailes; que, como gobernador y general en jefe, se tendía sobre el suelo en señal de humildad, para que pasaran sobre su cuerpo los sacerdotes con la Sagrada Hostia, que ordenaba cortar las manos y colgar de los árboles a los enemigos prisioneros y en cuyo ejército fue empalado vivo, al caer prisionero, Caupolicán, el jefe de las fuerzas indígenas, estaba sin duda alguna ciegamente convencido, al igual que los que le rodeaban, de que la guerra que libraban era una Cruzada. Los conquistadores de Chile, en cambio, pensaban muy de otro modo. En las cartas de Pedro de Valdivia al emperador no encontraremos una sola palabra que hable del designio de conversión religiosa o de la idea de Cruzada. Lo que le movía, según sus propias palabras, era el buscar repartimientos para él y para sus soldados, el guerrear y conquistar contra los araucanos, pura y simplemente para sojuzgarlos, para convertirlos en mano de obra esclava y enriquecerse con su sudor. Tales eran los sentimientos que animaban a aquellos hombres, y si, además de éstos abrigaban otros, no eran sino los de odio y la venganza por los reveses sufridos... Estas y no otras eran las verdaderas miras de la Conquista, los puntos medulares en las proclamas y las alocuciones de los caudillos. La palabra "agricultura" apenas se pronunciaba: los términos usuales eran "minas", "conquistar", "pacificar" y "poblar"... "¡Oro! ¡Oro!", gritaron Grijalba y sus hombres, al pisar por primera vez el suelo de la Nueva España... Como esclavos de la "afanosa codicia del oro", dieron los españoles en América pruebas de su maravillosa tenacidad, de su celo incansable, que les llevó a realizar hazañas casi increíbles. "No se contentan con poco", escribía al Rey el obispo Marroquín. Eran bandoleros, pero bandoleros tenaces y valientes... La idea de hacer algo que no fuese buscar oro, ni se les pasaba por las mentes a muchos soldados, y este andar a todas horas corriendo y ajetreados detrás de los metales precisos, las ricas piedras y las perlas no les dejaba, naturalmente, tiempo ni para vagar o dedicarse a ninguna actividad económicamente fructífera. Cuando Cortés puso el pie en la isla Española, al desembarcar en suelo americano, se le ofreció, de parte del gobernador Ovando, tierra para instalar una hacienda, contestó al secretario Medina: "Yo no vine aquí para cultivar la tierra como un labriego, sino para buscar oro". Propósito que más tarde había de llevar a cabo, por cierto, con una energía y una falta de escrúpulos en cuanto al modo de emplearlos, con una energía y una meticulosidad, con una abundancia y variedad de recursos y una falta de escrúpulos en cuanto al modo de emplearlos, con una destreza en el acopio del botín y una falta de tacto en su reparto, que no tienen punto de comparación. La joven América española, que acusaba entonces todas las características de la fiebre y la búsqueda del oro que trescientos cincuenta años más tarde mostraría al mundo asombrado la California angloamericana, se asemejaba también a ésta por cuanto que los españoles que se dedicaban a cultivar y criar medios de sustento para la explotación de las minas y el tráfico del oro, el cazabí, el ñame, la batata y los cerdos, llegaron a adquirir una situación acomodada y, a veces, incluso a hacerse ricos, mientras muchos mineros no salían de la pobreza y, no pocas veces, daban con sus huesos en la cárcel. Y es que aquel oro, extraído con el sudor, la savia vital y la sangre de los indios, se esfumaba, al final de la carrera, en pagar los carísimos víveres, con los que otros lucraban. Tal fue el final de la mayoría de los buscadores de oro; de esta "enfermedad del corazón", de la cual quería curarse Cortés con el remedio infalible de exigir a los indios la entrega de su oro, perecieron casi todos. Oviedo no se cansa en hacer constar una y otra vez que la codicia del oro fue la causa de todas las desgracias de los españoles. Pocos eran los que regresaban a la patria, de cada cien tal vez uno o cinco, cuanto más diez, y los que volvían tenían un color amarillo como el del oro que habían estado buscando, pero sin brillo. Hasta qué punto la obsesión del oro se convertía para muchos en una fatalidad, en el verdadero sentido de la palabra, lo revela bien claramente el ejemplo trágico de la "Noche Triste", en que Cortés, derrotado, huyó de la ciudad de México. Muchos de sus hombres, agobiados bajo el peso del oro y de las joyas de que no se decidían a desprenderse, cayeron bajo los golpes de los aztecas ñanzados en su persecución. "por manera que los mató el oro y murieron ricos". Quienes, prefirieron salvar la vida a salvar el oro, pudieron correr por haberse desembarazado de la preciosa carga, escucharon en su huida, en medio de las sombras de la espantosa noche, el sordo redoblar del gran tambor de los muertos, que retumbaba desde lo alto del Cu en que fueron sacrificados al dios de la guerra cuarenta camaradas de armas suyos, quienes, por buscar y arrastrar consigo el oro y las piedras preciosas, habían perdido el contacto con la columna en retirada, cayendo en manos del enemigo. Y como los españoles de aquel tiempo, sobre todo los soldados, eran los mismos en todas partes, nada tiene de extraño que catástrofes muy parecidas a ésta se hubieran producido también, y por motivos exactamente iguales, en la guerra contra los moriscos. El obispo Las Casas, a quien la indignación hacía ser, a veces un hombre pasional... podía estar mal informado y exponer las cosas sin espíritu crítico, pero cuyos juicios son siempre vigorosos, muy efectivos y atentos al meollo de los asuntos, distingue cuatro períodos en la vida de un conquistador de América lanzado a la busca del oro y la ganancia: "1) Matar y saquear, entrar a sangre y fuego, avasallar a los indios y violar mujeres. e slo que llaman conquistar y pacificar. 2) La vida de encomendero. 3) Los pocos que realmente llegan a adquirir oro por estos medios, se vuelven con él a España. El resto, si es que no muere, permanece en la pobreza y sin medios. 4) El infierno, para casi todos ellos»"» (G. Friederic: El carácter del descubrimiento y la conquista de América. Introducción a la historia de la colonización de América por los pueblos del Viejo Mundo, Vol. 1, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, págs. 331-339

sábado, 9 de junio de 2012

PRESIDENTES DE MEXICO


1821-1823 Agustín de Iturbide
1823-1824 Pedro Celestino Negrete
1824-1829 Guadalupe Victoria
1829 Vicente Guerrero
1829 José María Bocanegra
1829 Pedro Vélez
1830-1832 Anastasio Bustamante
1832 Melchor Múzquiz
1832-1833 Manuel Gómez Pedraza
1833 Valentín Gómez Farías
1833-1835 Antonio López de Santa Anna
1835-1836 Miguel Barragán
1836-1837 José Justo Corro
1837-1839 Anastasio Bustamante
1839 Antonio López de Santa Anna
1839 Nicolás Bravo
1839-1841 Anastasio Bustamante
1841 Francisco Javier Echeverría
1841-1842 Antonio López de Santa Anna
1842-1843 Nicolás Bravo
1843 Antonio López de Santa Anna
1843-1844 Valentín Canalizo
1844 Antonio López de Santa Anna
1844 José Joaquín de Herrera
1844 Valentín Canalizo
1844 José Joaquín de Herrera
1846 Mariano Paredes y Arrillaga
1846 Nicolás Bravo
1846 Mariano Salas
1846-1847 Valentín Gómez Farías
1847 Antonio López de Santa Anna
1847 Pedro María Anaya
1847-1848 Manuel de la Peña y Peña
1848-1851 José Joaquín de Herrera
1851-1853 Mariano Arista
1853 Juan Bautista Ceballos
1853 Manuel María Lombardini
1853-1855 Antonio López de Santa Anna
1855 Martín Carrera
1855 Rómulo Díaz de la Vega
1855 Juan Álvarez Benítez
1855-1857 Ignacio Comonfort
1858-1861 Benito Juárez García
1861-1865 Benito Juárez García
1865-1867 Benito Juárez García
1867-1872 Benito Juárez García
1858 Félix María Zuloaga
1858-1859 Manuel Robles Pezuela
1859-1860 Miguel Miramón
1863-1864 Junta de Regencia
1864-1867 Fernando Maximiliano de Habsburgo
1872-1876 Sebastián Lerdo de Tejada
1876-1877 José María Iglesias
1876-1877 Juan N. Méndez
1876-1880 Porfirio Díaz
1880-1884 Manuel González
1884-1911 Porfirio Díaz
1911 Francisco León de la Barra
1911-1913 Francisco I. Madero
1913 Pedro Lascuráin Paredes
1913-1914 Victoriano Huerta Ortega
1914 Francisco S. Carvajal
1914-1920 Venustiano Carranza
1914-1915 Eulalio Gutiérrez
1915 Roque González Garza
1915 Francisco Lagos Cházaro
1920 Adolfo de la Huerta
1920-1924 Álvaro Obregón
1924-1928 Plutarco Elías Calles
1928-1930 Emilio Portes Gil
1930-1932 Pascual Ortiz Rubio
1932-1934 Abelardo L. Rodríguez
1934-1940 Lázaro Cárdenas del Río
1940-1946 Manuel Ávila Camacho
1946-1952 Miguel Alemán Valdés
1952-1958 Adolfo Ruíz Cortines
1958-1964 Adolfo López Mateos
1964-1970 Gustavo Díaz Ordaz
1970-1976 Luis Echeverría Álvarez
1976-1982 José López Portillo y Pacheco
1982-1988 Miguel de la Madrid Hurtado
1988-1994 Carlos Salinas de Gortari
1994-2000 Ernesto Zedillo Ponce de León
2000-2006 Vicente Fox Quesada

lunes, 4 de junio de 2012

RESUMEN DE METAMORFOSIS DE FRANZ KAFKA



La obra puede ser dividida en tres partes, según la evolución psicológica del personaje principal, Gregorio Samsa.
La primera parte empieza cuando Gregorio Samsa se despierta convertido en un insecto enorme, de barriga abombada y muchas patas, algo que podemos suponer que es un escarabajo. Él está pendiente todavía del despertador para poder ir a trabajar porque todavía no se ha adoptado a la metamorfosis que ha sufrido su cuerpo. Entonces le llaman a su habitación desde las tres puertas que dan a ella, le llaman la hermana, el padre y la madre. Gregorio hace un par de intentos fallidos por levantarse hasta que deja de caerse al suelo. Justo en ese momento oye como llega el apoderado de la empresa de transportistas-viajeros en la que trabaja. Preocupado por que le echen de la empresa logra abrir la puerta con la mandíbula y salir para hablar con ellos y tranquilizarlos, pero no se logra hacer entender. El salir la familia se encuentra por primera vez con el Gregorio-escarabajo. Al verlo el apoderado sale huyendo de la casa y el padre enfurecido le mete en la habitación hiriéndole una de las patas.
Después de la primera aparición de Gregorio empieza la segunda parte. La hermana de éste, Grete, intenta alimentarle, pero sus gustos han cambiado, ahora ya no quiere comida fresca, sino más bien podrida, putrefacta. En este momento sus instintos animales se sobreponen a los humanos. Su hermana le va proporcionando la comida podrida y le limpia la habitación hasta que llega a sentir asco, asco de su propio hermano. A partir de este momento ya le tira la comida o se la pasa con un trapo. Pero en estos momentos todavía ven al escarabajo como a su hijo o hermano y mantienen la puerta de su habitación y así puede verlos y escucharlos. Un día, creyendo que Gregorio no les entendía, empiezan a hablar de dinero. Gregorio era el único que trabajaba en la familia y ahora nadie llevaba dinero, pero el padre afirmó que tenía algo ahorrado. A Gregorio este hecho le frustra, se siente engañado, porque siempre había querido cambiar de trabajo y no lo hacía porque debían dinero al propietario de la empresa por la que trabajaba. Es aquí cuando encontramos evidencias de l bondad del escarabajo y del materialismo y la tacañería de la familia, su afán de dinero hace que ellos sufran una mutación, si no física, mental.
La hermana pronto deja de limpiar la habitación y sentirse insensible por Gregorio. Le empiezan a sacar los muebles de la habitación, lo único que le recordaba a Gregorio su humanidad y sus recuerdos. Sólo pretenden dejarle el sofá donde se esconde cuando entran a hacer algo ahí dentro. Pero Gregorio intenta que no se lo quiten todo, se aferra a un cuadro de la pared y lucha para que no se lo quiten. Esto hace que la madre al verlo se desmaye y pierda el conocimiento. Al llegar el padre da toda al culpa al escarabajo. Es entonces cuando Gregorio entra en la sala para ver como esta la madre y el padre saca toda la brutalidad y fiereza que hay en su interior y le tira una manzana que le queda incrustada en el caparazón y le provoca mucho dolor. La hermana se convierte en la antagonista y el padre es muy brusco, pero la madre, débil y asmática, parece todavía quererle. De todos modos ellos no pueden verle ya como quien era, sino como a un escarabajo. Él, sin embargo, es el mismo. Lo único que ha cambiado es su imagen exterior y su productividad como trabajador, ya que su nueva condición le hace imposible proseguir su rutina laboral. Estos motivos, pues, llevan a su familia a rechazarlo y a verlo como una desgracia.
Aquí empieza la tercera parte de la historia, dónde empieza el motivo de las puertas. Hasta éste momento la habían mantenido abierta, pero ahora ya la cierran y desde la rendija sólo es capaz de ver lo que pasa en la sala de estar. Al no tener ya dinero se ven obligados a despedir a la criada y ponerse los tres a trabajar. Mientras Gregorio sigue mal herido mientras la manzana se pudre dentro de él y empieza a tener recuerdos de su vida.
Al poco tiempo entra una nueva criada al servicio de la casa y se cuida de la limpieza de la habitación de Gregorio que hasta el momento estaba olvidada. Ésta casi le mata un día con la silla por miedo a que le plantase cara. También por necesidades económicas meten en la casa a tres inquilinos a los que les no les dicen nada de la existencia de Gregorio. Mientras el cuarto de éste es usado de trastero y meten en el todo lo que no quieren.
Una noche, la hermana de Gregorio se pone a tocar el violín y los inquilinos se muestran interesados. Des esta manera Grete se va a tocar a la sala de estar. A Gregorio el sonido del violín le da paz y le gusta mucho y decide introducirse en la sala de estar para ver a la hermana y hacérselo saber. Así es como se le cae la máscara a la hermana, su estado le repugna y asegura que hay que deshacerse de él, que no le entiende y que ya no es su hermano, que ya no es Gregorio. Gregorio se arrastra a su habitación deprimido al ver la traición de su hermana. Esa misma noche muere y la criada al a mañana siguiente encuentra su cuerpo ya menguado. Esa mañana sacan a los inquilinos del piso y deciden salir a pasear y escribir cada uno una carta al lugar donde trabajan para disculparse por el día que van a fallar. Es importante también el hecho de que deciden mudarse de casa y empezar una nueva vida, mas tranquila, aliviados y ya sin Gregorio. Así abandonan el pasado

domingo, 20 de mayo de 2012

Testimonios de estudiante de Corea del Nortre

1. Cómo se llama el video?
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 2. ¿Dónde nació la estudiante?
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 3. ¿Cuántos años tiene? 
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4. ¿Dónde estudia?
____________________________________________________________________________________________
5. ¿Qué ocupación tenía su padre en corea del norte?
____________________________________________________________________________________________
 6. ¿hacia dónde escapo su familia al ser perseguidos? 
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7. ¿Cuál fue la causa de la muerte de su madre? 
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8. ¿Quién adopto a la estudiante?
____________________________________________________________________________________________
 9. ¿Qué carrera quiere estudiar en la universidad?
____________________________________________________________________________________________
 10. ¿en que quiere trabajar en corea del norte?
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11. Colorea la bandera de Corea del Norte como corresponda




lunes, 14 de mayo de 2012

HACE FALTA UN MUCHACHO



1.       ¿Cuál es el nombre del libro?



2.       ¿cuál es el nombre del autor del libro?



3.       ¿Cuántos capítulos tiene el libro?



4.       ¿Qué entiendes por la palabra respeto?



5.       Que se entiende con la frase “Más hermoso parece el soldado muerto que vivo en la huida”



6.       ¿Qué entiendes por consejos paternales?



7.       Explica con tus palabras la frase: “no te contentes con alabar a las personas, imítalos”



8.       Investiga el significado de los siguientes conceptos.



Cosntruir:__________________________________________________________________________________________________________________________________________

Destruir:______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Instruir:_____________________________________________________________________________________________________________________________________________

9.       ¿Qué entiendes por la siguiente frase: “Hay la misma diferencia entre un sabio y ignorante que entre un hombre y un cadáver”



10.   ¿Dónde obtiene una persona educación?



11.   ¿Quiénes son los responsables  de tu educación fuera de la escuela?



12.   ¿Por qué es importante que una persona se proponga metas en su vida?



13.   ¿Dónde adquiere una persona los conocimientos?



14.   ¿Por qué es importante tener el hábito de la lectura?



15.   Investiga en www.wikipedia.com el uso de los siguientes libros que han existido en la historia de la humanidad.



A)     Libro de los muertos:

B)      Corán:

C)      Código de Hammurabi:

D)     Biblia:

16.   ¿Por qué es importante tener hábitos de estudio.



17.   Investiga dos hábitos de estudio que llevaron tus maestros en su etapa de estudiantes y anótalas



18.   Explica que mensaje envía la frase: “Un hombre dedicado a una profesión para la cual no ha nacido es una persona dislocada”.



19.   Explica la diferencia entre amigos y compañeros.



20.   ¿En qué consiste el valor de la amistad?